viernes, 20 de noviembre de 2015

Te dejaré

Te dejaré mis manos para ayudarte a subir,
Te daré abrazos para protegerte
de la adversidad y por supuesto,
dejaré mis hombros a tu disposición
para que, con tranquilidad,
puedas llorar.

lunes, 25 de mayo de 2015

Tus se convierten en sus.

Hace nada, iba hacia la entrada de aquella estación, me temblaban las piernas y como si de una película de dibujos animados se tratase el corazón parecía que salía de mi pecho. De repente te das cuenta de como en tan solo unos segundos ha cambiado todo. Nuestras tardes en kinepolis se convierten en sus tardes de cine, nuestros paseos por el retiro se convierten en sus paseos, nuestros cines a distancia se convierten en sus cines a distancia, nuestras conversacione hasta altas horas de la noche se transforman en sus conversaciones. Te miras al espejo y te ves sola. Ya no te arreglas casi nada, ¿para qué? Si ya no le voy a ver, te dices a ti misma. Te miras al espejo y te das asco, te has decepcionado a ti misma. Te das cuenta de que todo lo que diste, se esfuma como el humo de cada cigarro que te fumas y encima cada vez lo haces más a menudo. Te das cuenta de que esos besos, esas caricias, esas miradas, esos relatos,  esa sencillez, esos te quieros, esos "me da igual", esas prisas por verle, eso. Eso se va a la mierda en tan solo un segundo y te quedas con las manos vacías. Todo lo que imaginabas, si, aquel ramo de flores que esperaba tras un largo dia de trabajo, y que te prometían jamás lo tendrás y lo lamentable es que sabes que alguien lo recibe pero no eres tú. Todos esos proyectos se acabarán pero tu no formarás parte de ellos y no puedes hacer nada. Solo observas y lamentablemente lo aceptas porque aunque tú quieras, no se puede. ¿Y qué haces? ¿Llamarle hijo de puta? ¿Llenarte de odio y rabia? No te atreves a hacerle daño aunque él lo esté haciendo sin darse cuenta. Te das cuenta de que al menos uno de los dos es feliz, en el fondo te duele, pero piensas que lo que le hacía feliz a él te lo hacía a ti.

 Te quedas atrás mientras él sigue.

A pesar de todo ello, sacas fuerzas de donde sea, miras a tu alrededor y te das cuenta de quien da todo por ti realmente.  Miras a tu alrededor y ya no te ves tan sola,  ya no te das tanto asco. Te lavas la cara,  te miras al espejo, y empiezas a verte mejor, a ver como eres realmente y a ver todo lo que te queda por hacer y todo lo que te queda por dar . Coges fuerzas y te diriges hacia tu rutina. Entras a a aquella estación y la nostagia recorre tu pensamiento. Llegas al trabajo y y esperas a ver si alguien te trae un ramo de flores, te lleva a kinepolis tras un paseo por el retiro y te invita a un brownie con helado de vainilla.

sábado, 18 de abril de 2015

¿Tus besos eran suyos o míos?

Mientras nos revolcábamos sobre la cama, tú gemías su nombre. Sentías placer sintiéndome entre tus piernas pero tan sólo un segundo esperabas para estar entre las de ella. Eras incapaz de pensar en las consecuencias, te dejabas llevar por la lujuria y no te diste cuenta que con el tiempo te llevaría a la soledad y amargura.


lunes, 29 de diciembre de 2014

Huir

Mis manos rozaban el frío de enero, quería salir corriendo y huir, huir de ti. Las piernas me temblaban, poco a poco perdía las fuerzas pero aún así intentaba caminar sin mirar atrás y  sin mirarte a ti. Agonizaba, me hundía en mis adentros, mi respiración se intercalaba con mis pasos cada vez más activos. Lloraba, gritaba, me arrastraba intentando conseguir dejarte ir y tú, en vez de irte, seguías tras de mi. Intentabas alcanzarme, agarrarme y coserme a ti pero no te dabas cuenta de que quería salir de aquel infierno. Deseaba apartarme de tus "no pasara de nuevo",  deseaba apartarme de tus "te quiero" y tus "te echo de menos". No podía más, te suplicaba que me dejases ir.

Estabas apunto de cogerme, yo corría despacio porque mis piernas no querían dar más si. Mi cuerpo y mis entrañas echaban humo. Mi corazón se quejaba rogándome que parase y  mis manos ardían a pesar del frío que hacía. A pesar de sentir la combustión del infierno dentro de mí,  seguía temblando porque estaba horrorizada. De pronto, estabas a un milímetro de mi. Me caí. Golpeándome contra el suelo, que en ese instante mostraba su frialdad ante mi rostro, perdí el conocimiento. Abrí los ojos, estabas ante mi. Ahora era yo la que rogaba a mi cuerpo que reaccionase pero nada, me quede inmovilizada y  tú ahí mirándome.

Veías que sufría, que poco a poco dejaba de respirar, que perdía las fuerzas y que mi pulso era inhumano. Me mirabas y no hacías nada, sólo gemías al verme así, me pedías perdón y en ese instante no servía de nada o mejor dicho, nunca sirvió. Siempre tus "lo siento" fueron inútiles. Ya está, lo conseguiste. Desistí. Mis manos se fundieron con el frío de aquel enero, mis piernas se deslizaron poco a poco a ras del gélido suelo, mi cuerpo entero se derritió. Tú seguías ahí lamentándote. Sufrías porque el remordimiento te quemaba y te arrancaba lentamente la piel. Ahora para ti esto era un infierno. Sin embargo me pegabas hacia a ti y  aunque estuviese muerta no me dejaste ir. Me querías y me quisiste sólo para ti.

domingo, 21 de diciembre de 2014


Allí fuera la nieve por la ciudad
serpenteaba.
Por aquel lugar donde tantas veces
nos perdimos.
Por aquel lugar donde tantos momentos
y encuentros
vivimos.

Recuerdo cómo arrancábamos
la curiosidad de la
multitud.
Cómo llenábamos el mundo
de inquietud.

Aquí dentro todo estaba en calma
 y tus manos frías recorrían
mi espalda.
Tus ojos, por la habitación
se deslizaban.
Los míos, huían de tu presencia,
ignorando tu existencia.

Cuando nuestras miradas se encontraban,
nos desgarrábamos la piel.
Notaba tu sangre fría
y tus manos vacías.

Cuando nuestras miradas se encontraban,
sentíamos perder lo que llamábamos
nuestro y lo que algún día creamos
sin darnos cuenta.

Notaba cuchillos clavados en mi espalda
por cada palabra que articulabas.
Notaba fuertes golpes en mi pecho
en cada momento.
En pedazos todo rasgue
y en tan solo un segundo
lo destroce.

En pedazos lo rasgue y en tan solo
unos segundos
lo perderé.











lunes, 29 de septiembre de 2014

Weird woman



Aunque a muchos les asombre,
no es una mujer tan extraña.
No debes fijarte en su apariencia
si no en lo que guarda en su interior.

Se pasaría la vida viajando,
explorando lugares remotos
y conociendo todo tipo
de culturas.

Se pasaría la vida escuchando
canciones de Sabina a todo
volumen y las bailaría
hasta romperse las rodillas.

Se pasaría la vida estudiando
idiomas que nadie hablase
para charlar consigo misma
y que nadie la entendiese.

Se pasaría la vida viendo
películas de Clean Eastwood
y Morgan Freeman hasta
que sus ojos se cayesen.

Se pasaría la vida leyendo
la poesía de Bécquer
hasta que ésta, en su cerebro
se impregnase.

Aunque a muchos les asombre,
no es una mujer tan extraña.
Simplemente, es ella.

Camina en zig-zag, no
la gusta ir en línea recta porque le aburre.
Además, nunca corre y ningún día va
con prisa. Ella no sabe qué es el estrés.
Según ella, la vida está para saborearla
muy despacio.

Reconoce que sabe cómo y
cuándo mentir.
Vamos, no os fiéis de ella.

Para ella las noches son inertes,
no duerme.
Prefiere no soñar porque le gusta
mucho más la realidad.

Dice que jamás se casará,
prefiere disfrutar
de la compañía de la soledad.

Dice que no la gusta estar con gente
porque es muy
convencional y a ella
le gusta, sobre todo, lo diferente.

Odia San Valentín.
Según ella, si tienes pareja
debes ser detallista siempre
y no sólo un día regalando
algo material.

No la gusta las redes sociales
porque sabe que ellas tienen la culpa
de que hoy en día todo se mueva
por algo virtual.
Ellas tienen la culpa de que ya
ningún niño,
a la calle salga a jugar.

Lo último que me sorprendió
de ella, son sus ganas de
haber nacido en los sesenta
para disfrutar de otra época
y olvidarse de lo inútil
que es esta.

Aunque a muchos les asombre,
no es una mujer tan extraña.
Simplemente, es ella.

Vive en su mundo, para
que nadie la moleste y
nadie la hará cambiar
porque le encanta
su forma de ser,
ir a contra corriente
y sentirse, diferente.









viernes, 12 de septiembre de 2014

Sabía que era problemático.

Lo sabía, sabía que era problemático
desde el primer momento que le vi.
Sus gestos, la forma en la que andaba,
su forma de vestir.

En ese momento,
aunque pareciese mentira
era lo que buscaba.

Alguien que calmase mis cicatrices
y que me hiciese cambiar.
Alguien que fuese diferente
y a quien no le importase lo
que pensase la gente.

En poco tiempo,
descubrí su lado más
enigmático y me encantaban
sus defectos.

En poco tiempo,
creamos una áspera armonía
entre mi forma de ser
y la suya.

Sabía que era problemático
estar a su lado.
Lo que no esperaba es que
me llevase junto a él.

Me llevo con sus manías,
sus "sólo un poco más",
sus "no pasará nada, confía",
es decir, con sus tonterías.

Los días comenzaron a ser oscuros,
lentos, amargos y sobre todo,
extraños.
No sabía en que día vivía.

Me gustaba esa sensación
aunque sabía que no era
bueno.
Termine acostumbrándome.

Hacía lo que él me pedía
sin dudarlo.
Daba todo por él, aunque
sabía que podría meterme
en problemas.

Desaparecí.
Pero junto a él.

El tiempo pasaba y
me ahogaba en lo sombrío.
Él, se ahogaba en el alcohol.

De pronto, todo cambió.
Ya no era el mismo
y eso, me destrozaba.
Trate de despegarme de sus "manías",
pero era tarde, estaba enganchada.
Enganchada a él.

No paraba con los excesos,
y su mundo se materializó
en agujas, botellas, papeles
y filtros.
El mío, por desgracia,
también. Me llevó junto a él.

Sabía que cualquier exceso,
acabaría machacándole y
matándole.

Entonces, desapareció.
Sin dejar rastro.
Pero me dejo hundida en
 sus problemas
y ahora, la que se pudre soy
yo sin que nadie más
se de cuenta.

Estaba enganchada a él
y ahora sigo enganchada,
pero no se al que.